Tecnología educativa: Una idea excelente mal implantada

Llevar los adelantos tecnológicos al salón de clases de la manera incorrecta una vez tras otra
Estar al día con los últimos adelantos de la tecnología es indispensable para cualquier persona, especialmente para los que pertenecen a algún campo profesional, negocios o industria.
Es casi lógico que el campo de la educación fuera pionero en la adopción de la tecnología, pero la historia nos muestra que no ha sido de esa manera, por diversas razones, siendo la más importante la falta de recursos financieros. Siempre hay algo más arriba en la lista de prioridades de los gobiernos de turno, aunque el discurso se basa en traer "lo mejor para los niños".
Así las cosas, la escuela alcanzó un rezago que puede compararse al logrado por China con la construcción de la Gran Muralla. Casi todas las profesiones e industrias cuentan con los recursos tecnológicos de última generación. La gran excepción es el sistema de educación.
De repente, surge la genial idea de inyectar varios billones de dólares al sistema de educación pública para la adquisición e instalación de equipo informático y para el adiestramiento de los profesores. En principio, es una acción muy loable.
Cuatro años y varios billones de dólares después, se puede concluir que el mega proyecto iniciado en 2014, es un completo desastre, antes de la fecha de conclusión en algún día de 2019. El uso de la tecnología en el salón de clases, según los vendedores de los sistemas, alcanzó un 65% en 2017. Según los datos publicados por el Departamento de Educación de EE.UU., el uso de la tecnología varía por cada estado, en una cuenta regresiva que comienza en un 19%.

¿En qué rayos hemos fallado?

Bueno, veamos un poco de historia. Cuando las computadoras comenzaron a bajar de precio, muchas empresas comenzaron la ruta de la mecanización de las operaciones clave; con el tiempo, agregaron la mecanización de las operaciones más mundanas, o sea, aquellas que no se relacionaban directamente con la producción.
Actualmente es impensable dedicarse a la contabilidad, trabajo secretarial, ventas y muchas otras actividades, sin la asistencia de la tecnología. Como vimos en el párrafo anterior, la adopción se llevó a cabo de manera gradual, atendiendo a unas necesidades muy específicas y proveyendo los recursos adecuados para equipar al personal clave.
En el campo de la educación, ha habido varios "comienzos" que no han llegado a mayores. Primero se lanzaron los laboratorios de computadoras en los cuales los alumnos alcanzaron mayor dominio de la tecnología que los maestros, porque eran los que tenían el tiempo y la pasión para aprender a utilizarlas. De ahí los estudiantes convencieron a sus padres para dar el paso hacia la computadora familiar y, más adelante, la computadora personal.
Entonces alguien pensó que era el tiempo de lucirse con un mega proyecto de inserción tecnológica en el sistema educativo, desde arriba hacia abajo, justamente el diseño de transformación que, tradicionalmente, ha sentado las bases para el fracaso.
Precisamente, el proyecto tiene la característica única de que no tomó en cuenta las necesidades, realidades y aspiraciones de los maestros del salón de clase. Dentro de la maraña burocrática, el gobierno impulsó un proyecto que está destinado a mejorar la educación, pasando desde la administración hasta los alumnos, dejando a los maestros fuera de la estrategia. Desde entonces, muchos de los maestros se han mantenido fuera del proyecto porque, para ellos, la adopción tecnológica solamente representa una carga adicional a la que ya pesa sobre sus hombros.
Resultará difícil, aunque no imposible, rectificar el rumbo que ha tomado esta buena idea, pésimamente implantada. ¿Qué acciones se pueden llevar a cabo? Ese es tema de otro artículo. Mientras tanto, sus comentarios son bien recibidos.

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