Improvisación impertinente

Las acciones que se toman no responden a una investigación científica y mayormente se basa en datos cuantitativos que no miden la realidad del sistema educativo
Cambio. Transformación. Innovación. Son las palabras más frecuentes cuando los que administran el sistema de educación publica describen las acciones que se están llevando a cabo. sin embargo, las acciones no están alineadas con las necesidades reales más apremiantes de los estudiantes.
Las cosas terminan por no funcionar cómo se espera debido a que se llevan a cabo acciones que no están respaldadas por una investigación real de la situación y la mayoría es ellas solo afectan la parte administrativa del sistema escolar, sin tener en cuenta la parte esencial del sistema: los maestros del salón de clases.

Precisamente esa es y ha sido el factor más descuidado, invisibilizado y menos reconocido a pesar de que son el componente clave del sistema de educación pública. Las acciones que se llevan acabo, con mayor frecuencia, consisten en "adiestrar a los maestros" como si ellos no tuvieran la capacidad necesaria para realizar el trabajo. Durante más de cuatro décadas esa ha sido la historia del Departamento de Educación.

¿Qué se debe saber para atender el problema?

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La investigación científica toma en consideración el estado actual (problema de investigación) a partir de lo cual se formulan varias preguntas cuyas respuestas producen la hipótesis que acerca a la investigación a descubrir las causas del problema, formular nuevas hipótesis y seguir descubriendo los diversos aspectos del problema. Cuando se ha identificado el problema, sus causas y su alcance se está en condiciones de diseñar soluciones.

Año tras año, una administración tras otra, la solución ha sido "adiestrar a los maestros". No es de extrañar. Las soluciones a los problemas en este país son remendar, tapar rotos en las carreteras, barrer debajo de la alfombra, manipular las estadísticas hasta que nos explotan en la cara. Entonces comienza el proceso de repartir culpas a diestra y siniestra. Y el problema continúa incólume; más fortalecido.

Los problemas que presenta el sistema de educación pública se han venido fraguando durante más de cuatro décadas, al igual que otros problemas sociales que se quieren remendar y que, probablemente, sean secuela de la debacle en el sistema educativo.

Para lograr la transformación del sistema los directivos deben profundizar y reconocer que los único que tienen la oportunidad, la capacidad y la posición, son precisamente los que han colocado en la parte más baja de la pirámide burocrática: Los maestros del salón de clase.

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